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Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh

Rodolfo Jorge Walsh (n. Lamarque, Río Negro, Argentina; 9 de enero de 1927 – detenido-desaparecido en Buenos Aires; 25 de marzo de 1977) fue un periodista, escritor argentino.

Carta de un escritor a la Junta Militar, seguramente el texto más importante de los que tienen que ver con la última dictadura militar argentina.

Esta carta no fue simplemente la carta de un intelectual que salía a denunciar a la dictadura, al mismo tiempo tiene que decir que este texto del militante político Rodolfo Walsh se inscribe en la gran tradición de los intelectuales que salieron a comprometerse con la sociedad y con la política y llevaron adelante los grandes gestos de denuncia que la historia registra.

No nos olvidemos, Walsh lo señala en su carta, que todavía en esos meses previos a la escritura de la Carta a la Junta Militar, había sectores políticos que decían que la dictadura no era tan dictadura.

Y él, que era militante de una organización guerrillera, de la organización Montoneros, que sufría en esos días por la caída de muchos de sus compañeros de militancia; que más, allá de todas las diferencias que puso en negro sobre blanco, se sentía orgulloso de su militancia, tenía la lucidez suficiente como para entender que la represión de esa organización guerrillera y de esos militantes no era el objetivo central de la dictadura militar.

Una tarde de 1956, jugando al ajedrez en un bar de la Plata escuchó la frase “Hay un fusilado que vive”. Nunca se le fue de la mente. A fines de ese año, comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz, y se encontró con un gigantesco crimen organizado y ocultado por el Estado.

Carta a su hija María Victoria Walsh Ferreyra.

Carta a Vicki

Querida Vicki: La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y Pablo: “era mi hija”. Suspendí la reunión.

Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.

No podré despedirme, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía.

Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida.

Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad.

Hoy en el tren un hombre me decía: “Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año”. Hablaba por él pero también por mí.

Carta Abierta a la Junta Militar. Rodolfo Walsh

 

 

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